Tengo miles de poesías pugnando por salir de mi mente, pero una parte de mi alma es reacia a sumergirse una vez más en la brea que compone mis lamentos con sangre, a asomarse al precipicio de mis recuerdos donde la suave melodía de la nostalgia aglutina mi dolor; a balancearme otra vez en el trapecio de mi corazón, oxidado de amar.
"Duerme", me digo, eso calmará a mis demonios otra noche. No susurraré tu nombre ni veré tu aliento etéreo que en la oscuridad se cierne sobre mí otra madrugada más; no te haré corpóreo en mis sueños ni en mis lágrimas, solo dormiré.
Dormiré y recordaré que soy feliz; que como la flor que crecía otrora, ahora estás marchito y seco, y no manipulas más mis cuerdas. Recordaré la gelidez que me aparta de tu fuego, la escarcha que me cubre las venas y me salva de mi propia perdición.
Recordaré el abrazo del Invierno noche tras noche, insomnio, hasta que por fin te desvanezcas y no seas tú de quien mis musas sigan enamoradas.
Recordaré mi amor latente.
Soñaré con despertar.
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