Tengo frío. Tengo frío porque la niebla me rodea. Una niebla que ha surgido del desvanecimiento de tu recuerdo. Tu indiferencia ha podido con mi amor, tu ausencia ha vencido a mi cariño. Apenas quedan unas gotas de Río deslizándose sobre mi piel, insuficientes ya para mantenerme caliente ante el gélido ambiente de la soledad. Y debería alegrarme, pero siento que me pierdo a mí misma cuanto más me alejo de la corriente en la que una vez me sumergí. No quiero perderlo. No quiero olvidar.
Me debato entre una vida sin ti y una muerte entre tus brazos. Y no sé cuál dolerá más.
Abrázame, tengo frío. Abrázame antes de que las ascuas que quedan de mí se consuman en tu decadencia.
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